...y se fue, con la misma prisa lenta con la que llegó. Sin decir nada, se fue mirando de reojo para asegurar que nadie vaya tras sus pasos, dejándome atrás sentado en la cama, pensando en nuestro encuentro, estrenando su ausencia.
Ya no tiene ojos malos, en su rostro carga una belleza fría, pero belleza al fin. También lleva heridas que seguramente fue juntando con el tiempo como trofeos. No me habla, solo se queda mirándome fijo, haciendo notar su presencia sentada a los pies de mi cama.
Casi nunca la veo llegar o quizás todavía no noté que nunca se fue, tal vez no sea el momento aun o está aguardando un descuido.
Hace unas cuantas noches que la Parca me visita, pero se va sin tocar nada...todavía.

2 comentarios:
Que onda, que pasa?, andas muy misterioso vo.
Ya se van a enterar cuando me nombren en las misas...choooo jajaja.
Nah, que misterioso...soy el mismo raro de siempre nomas, le escribí unas lineas (en el espejo) a Ella que tanto nos hace sufrir y nada mas.
Tengo razones polentas para seguir en el planeta, todavía hay muchas cosas que no probé y otras tantas que no descubrí...así que será hasta que Ella diga entonces.
Publicar un comentario